Parque Natural del Soto


Años sin bajar al Soto.
Puede que sea la crisis y la jubilación los elementos que me hayan animado a pasear por este lugar, paraje donde se establecieron las antiguas Cooperativas agrícolas antes de la guerra.
Los pequeños arbustos que plantamos, ya son unos señores arboles, la depuradora cumple su función y el arroyo hoy fluye sin olores, el lago esta señorial, gracias al amigo que apoyó el proyecto, el entonces Vicepresidente Cesar Cimadevilla.
Los años han pasado y su conservación parece aceptable.
Durante los paseos matutinos de estos días, me planteo egoistamente que quizás, merecieron la pena esos años de intenso trabajo, de proyectos distintos y utópicos, que algún día disfrutarían nuestros nietos.
Pues mira, en mi caso parece que va ser así, y pena me dan los que solo podrán disfrutar de miles de torres de hormigón, aunque tengan el riñón cubierto.